DISEÑANDO ESTRATEGIAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA AGENDA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Introducción:

La participación política de las mujeres ha estado acompañada de diferentes obstáculos, que lejos de impedir su participación ha detonado que el movimiento feminista sea más puntual en señalar todas las opresiones que se han convertido en retos para que las mujeres se sostengan en el ejercicio de sus derechos humanos.

Si bien, el feminismo ha sido el movimiento de pensamiento político que ha tenido mayores despliegues en los últimos cincuenta años, se encuentra el feminismo. Desde el feminismo se ha alentado la producción teórica, artística, literaria, documental, discursiva… de mujeres de todo el mundo.

En ese sentido del movimiento se desprende la categoría género que permite analizar el trato diferenciado que experimentan las mujeres a comparación de los hombres. Este trato ha estado presente en la vida de las mujeres, por lo que justo en colectivo se han ganado los derechos que las mujeres pueden vivir hoy.

Encuadre:

Cuando las mujeres participan en política, lo hacen en diferentes ocasiones como las “invitadas” por otros, sea porque ya tiene tiempo desempeñando alguna actividad importante en su comunidad que puede otorgarle un liderazgo simbólico y por lo tanto referente para los “otros”, y ser así una garantía de que, en caso de contender para alguna candidatura, tendrá oportunidades de ganar.

En este sentido, muchas veces las mujeres aceptan participar, muchas veces desconociendo en muchos sentidos las implicaciones que tiene o tendrá ese nuevo rol, lo van aprendiendo en el camino y puede ser que el tiempo que dura el camino, no sea suficiente para alcanzar todo el aprendizaje que implica la oportunidad de acceder a estos espacios de toma de decisiones.

>Cuando las mujeres logran ocupar un cargo público, llegan muchas veces sin la experiencia y el conocimiento para ejercer ese cargo público, y tampoco llegan con “una agenda”, es decir con una serie de temas, propuestas, planes, programas que realmente den respuesta a las necesidades prácticas e intereses estratégicos de las mujeres, o de quienes representa.

Planteamiento:

Las mujeres han pertenecido al grupo subordinado por siglos, algo que seguimos esforzándonos por cambiar, pero es necesario desentrañar como es que siendo hoy mayoría, seguimos ocupando la gran mayoría de las mujeres un lugar de “subordinación”, si queremos elaborar una agenda que refleje los intereses estratégicos de las mujeres, es preciso desentrañar cómo es que ocupamos ese lugar y entonces poderlo modificar, de no hacerlo continuaremos elaborando agendas que solo reflejen las “necesidades prácticas” de las mujeres (ONU-Mujeres).

Necesitamos agendas enfocadas a los “intereses estratégicos” de las mujeres, aun cuando esto no sea alcanzable en el corto plazo, porque para poder modificar las relaciones de poder basadas en la subordinación, es preciso que las mujeres asuman el control de sus vidas, de sus bienes, de las decisiones (Subirats,1989) "La igualdad entre mujeres y hombres es una cuestión de derechos humanos y una condición de justicia social; es también una cuestión básica, indispensable y fundamental para la igualdad entre las personas, para el desarrollo y para la paz. Una nueva relación fundada sobre la igualdad mujeres y hombres es una condición básica para un desarrollo duradero ejecutado por y para el conjunto de la población." Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres, 1995.

Para ello definimos la igualdad de género como el estado o condición que permite a las mujeres y niñas, hombres y niños, el disfrute igualitario de los derechos humanos, bienes, oportunidades y recursos valorados socialmente. Incluye expandir las libertades y oportunidades de participación, equilibrar las dinámicas y relaciones de poder, transformar los roles de género y mejorar la calidad de vida en general para que hombres y mujeres alcancen su máximo potencial.


¿Qué es la agenda pública?

Es el conjunto de situaciones y problemáticas que requieren de un debate público e intervenciones activas, por autoridades legítimas, a fin de encontrar solución. Su elaboración requiere, en primera instancia, de transformaciones en la vida cotidiana de los individuos debido a cambios sociales que afectan a los diferentes grupos sociales (Subirats, 1989) Estas transformaciones son lo que genera una tensión social, y de esta manera, la realidad es percibida como anormal o problemática.

En ese marco, la agenda representa el resultado de una construcción colectiva compuesta por diagnósticos y propuestas, que le dan sustento a lo que los ciudadanos y ciudadanas sueñan o desean para su territorio, a corto, mediano y largo plazo.

La Agenda Pública se vincula al proceso de socialización en el sentido de que favorece la apertura de espacios que propician el debate y el diálogo social.


Ubicar el problema de desigualdad

Para la detección del problema o de los problemas, en la generación de una agenda pública deben enfocarse a visibilizar las brechas de desigualdad y no la falta dé o carencia de algo, sino siempre anteponer el trato diferenciado que experimentan las mujeres.

Ahora bien, esta una fase de observación de lo que está ocurriendo en mi entorno social, lo que la gente comenta o cree que le afecta:

¿cuál es el problema? En este primer momento observaremos y tomaremos nota. Es importante también que el involucramiento con otras personas resulta importante, pues sobre lo que ellas piensan acerca de las problemáticas que afectan a su comunidad, a sus familias, a ellas mismas (ONU-Mujeres).

Las notas nos ayudarán a establecer cuál es el problema que más narran las personas, con un énfasis particular en aquellas problemáticas que afectan a las mujeres de manera específica, la siguiente tabla nos puede ayudar a organizar las ideas recopiladas.

Con todo lo que nos rodea, sobre todo a las mujeres, encontremos muchos problemas y creeremos que todos son importantes de atender, sin embargo, aún nos falta caminar un poco más para saber: ¿cuál es la problemática que nos interesa definir o atende?

En ese sentido, la construcción de una agenda pública implica el involucramiento de otras y otros actores sociales y públicos, qué más personas participen, por lo tanto, nuestro diagnóstico se enriquece cuando lo hacemos participativo, es decir cuando involucramos a otras personas de nuestra comunidad o entorno inmediato; casa, familia, trabajo, amistades, organización y dialogamos en torno a los problemas que percibimos de manera individual.

Las personas que se empiezan a involucrar en las diferentes problemáticas comunitarias se agrupan de acuerdo con las oportunidades y condiciones similares que comparten entre sí. (Rojas, 1994). Las sesiones comienzan con una revisión de las características de los temas y de las preocupaciones buscando priorizar los problemas más importantes para la comunidad.

En consecuencia con lo anterior, el diagnóstico participativo es un método de participación ciudadana diseñado para obtener las opiniones y la participación de grupos de usuarios, hogares residenciales y otros actores locales.

Es el siguiente paso después de haber identificado uno o varios problemas a través del nuestro diagnóstico personal y su posterior socialización a través de un ejercicio colectivo con otras y otros, denominado diagnóstico participativo. Es hora de poner sobre la mesa toda la información recopilada y priorizar cuál es el que debemos atender o cuál es el que podemos atender.

Hasta este momento, es importante no perder de vista que los grandes problemas y necesidades de nuestra sociedad, requieren hoy por hoy para su solución de acciones colectivas, de la participación de todas y todos y en gran medida de sumar la voz y la acción de las mujeres. En este sentido, seguir favoreciendo una lectura arcaica del género sólo ahonda más las brechas de desigualdad.

Vamos a definir qué es un problema social, decimos que existe un problema social cuando un grupo de personas es consciente de una condición social que afecta sus valores o su condición de bienestar y que puede ser remediada mediante una acción colectiva.

Pongamos aquí un ejemplo de los problemas sociales más frecuentemente identificados

Ahora bien, desde la experiencia quienes mejor pueden definir el problema son aquellos a quienes el problema afecta, esto quiere decir quienes están siendo afectados por el problema o cercano al mismo.

En ese sentido, es importante considerar la definición del problema y su priorización, depende en gran medida el impacto que genera en el colectivo afectado y de las posibilidades concretas que tenemos para poder atenderlo y/o elevarlo como un asunto púbico (Subirats, 1989).

Cuando se ubica el problema será necesario hacer un análisis más focalizado de las causas que lo generan y el impacto que tiene en el colectivo afectado: Podemos insertar tantas esferas como causas encontremos del problema seleccionado.

Hasta hoy, tal vez pudo haber sido fácil al realizar tu diagnóstico y la priorización del problema, encontrar o escuchar problemas sociales que impactan de una u otra forma a todas las personas de la comunidad, localidad, municipio e incluso al estado, sin embargo, no debemos olvidar que queremos construir una Agenda Pública que refleje el problema o los problemas que impactan de manera específica en el desarrollo y bienestar de las mujeres.

Ahora bien, es muy importante realizar este análisis de género ya que permite darnos cuenta de que existe, o persiste, una desvalorización de las mujeres en los niveles político, social y económico. Esta desvalorización y esta subordinación son consecuencia de las relaciones sociales de género. Por lo tanto, no es un problema que concierne solamente a las mujeres.

En todos los países y en particular en los que están en vías de desarrollo, las mujeres son piezas clave. Ellas desempeñan un rol cada vez más importante, aunque ciertamente, a menudo ignorado, invisible.

El análisis de género en una sociedad cualquiera nos muestra que:

• Mujeres y hombres tienen necesidades diferentes y específicas.

• Las mujeres representan una categoría discriminada y desfavorecida con relación a los hombres.

En esta fase del proceso de “análisis” ya se ha determinado cuál es el problema social o público que importa y que podemos atender de manera inmediata o quizá se requiere de un pronta respuesta o atención. Es importante preguntarnos, ¿qué datos tenemos sobre el problema?, ¿qué datos necesitamos para poder elaborar un plan de acción? Un plan de acción significa diseñar las acciones que vamos a realizar para resolver el problema, es trazar un objetivo general y los objetivos específicos que nos permitan tener una ruta clara para resolver el problema (Subirats, 1989).

El plan de acción es un proceso integrador, un conjunto organizado de objetivos, acciones y metas que deben codificar o contener las formas en que el problema social que priorizamos puede ser resuelto y que además refleje las ideas y propuestas de quienes participaron en su elaboración.


Metodología del plan de acción

• Antecedentes

• Metas

• Objetivos

• Recursos

• Obstáculos

Para consolidar una agenda siempre será importante analizar a nuestra de actores, es decir con quien contamos Las alianzas son clave para la consecución del plan de acción y para impulsar una agenda. Tanto es así, que son clave y parte de la estrategia para lograr tanto los objetivos del plan de acción como el posicionamiento de la Agenda. Es importante potenciar alianzas con quienes tengamos intereses comunes o vinculados a las posibles soluciones para nuestro problema o puntos de la agenda.

Es recomendable considerar siete características clave que toda alianza sostenible ha de tener en cuenta y que pueden reforzar la alianza y situarla como modelo a replicar por otras organizaciones.

Las alianzas deben contar con la participación de forma igualitaria tanto de los actores impulsores de la alianza como de los potenciales beneficiarios o colectivos en los que tenga impacto el proyecto. Para que esta inclusión sea eficaz, es necesario fijar en una fase inicial de forma clara los roles y responsabilidades de los actores implicados y disponer de procedimientos democráticos para la toma de decisiones donde todos puedan participar al mismo nivel.

FODA

Foda o Dafo es una herramienta estratégica de análisis de la situación. El principal objetivo de aplicar la matriz en el diseño de un plan de acción o de una agenda, es ofrecer un diagnóstico claro para poder tomar las decisiones estratégicas oportunas y mejorar el resultado (Balcalzar,2003).

La Foda nos permitirá conocer las fortalezas y debilidades, y las oportunidades al interior de una persona, comunidad, organización o proyecto, así como identificar las oportunidades y amenazas que existen afuera de cada persona, comunidad, organización o proyecto para el cumplimiento de sus objetivos (Balcalzar, 2003).


La estrategia

Esta parte es una de las más importantes, pues qui se sostienen la toma de decisiones sobre la propuesta. Para esto, hay que tomar en cuenta la naturaleza del espacio de decisión, los intereses de la persona que toma las decisiones, la correlación de fuerzas del entorno político y las capacidades del grupo mismo. Las estrategias deben ser variadas y creativas, incluyendo actividades de cabildeo, organización, educación, sensibilización, trabajo con medios de comunicación y, cuando sea necesario, movilización social.

Al plantear las estrategias en nuestro plan de acción debemos dejar muy claro cómo se proyecta transformar los recursos y superar los obstáculos, utilizando esas aportaciones concretas (resultados) para lograr los objetivos o conseguir los resultados.

Una estrategia es un conjunto de actividades dirigidas al logro de un objetivo concreto (en este caso, persuadir a la persona decisiva de su campaña para que apruebe su propuesta).

También deben tomar en cuenta los resultados de los ejercicios anteriores en el proceso de planificación, especialmente:

• Los intereses y motivaciones de los(as) actores en el tema de las alianzas.

• Las fortalezas y debilidades de su grupo u organización.

• Las oportunidades y amenazas en el entorno económico, social y político

Para influir en el espacio de decisión y lograr la aprobación de una propuesta sobre políticas públicas o el posicionamiento de la Agenda, hay que aplicar una gran variedad de estrategias y actividades. Entre estas, deben incluirse las visitas de cabildeo con la persona decisiva y con las demás personas actoras clave, el trabajo de organización para fortalecer las estructuras internas de su grupo o coalición e incorporar a la población afectada por el problema, la educación y sensibilización para concientizar a una determinada audiencia sobre el problema y la solución propuesta, el para generar corrientes de opinión pública favorable y movilización cuando no se puede lograr la propuesta por otros medios.

Cabildeo

El cabildeo es el esfuerzo "face to face o cara a cara" para persuadir a la persona con poder de decisión sobre su propuesta, motivar a las personas aliadas a tomar alguna acción en concreto a favor de la iniciativa, convencer a las personas indecisas y neutralizar a las personas oponentes o adversarios.

Generalmente se realiza a través de visitas directas. Sirve como un mecanismo clave para la comunicación de la propuesta a la persona decisiva, para afinar el mapa de poder y para ir evaluando el impacto de sus argumentos y demás estrategias en las y los actores claves de la iniciativa (Balcalzar, 2003). En ciertos momentos, también, se puede abrir espacios a través del cabildeo para la negociación.

Elaboración de la agenda

La incorporación de las agendas de las mujeres en el ámbito municipal es producto de una demanda creciente de las mujeres por tener una participación ciudadana más activa en el ámbito local-comunitario y de un trabajo comprometido con sus intereses.

La ciudadanía tiene que ver con el derecho a tener derechos de todas las personas y con el reconocimiento de la igualdad y la no discriminación. La falta de mecanismos sociales y políticos concretos que incluyan a las mujeres en estos procesos lleva a considerar a la ciudadanía de las mujeres como un proceso en construcción. No se trata sólo de ejercer el voto, sino de participar plenamente en la vida ciudadana y, para la mayoría de las mujeres, ésta sigue siendo todavía una meta por alcanzar.

La formulación de propuestas locales que garanticen la incorporación de la perspectiva de género en el desarrollo municipal será la que generará una participación equitativa de las mujeres, así como acciones y medidas afirmativas que permitan y amplíen su acceso al ejercicio del poder, como elemento integral de la ciudadanía (Subirats, 1989).

Si ya hemos definido que una agenda, es un ejercicio de incidencia política, en este sentido, es importante señalar que la incidencia política es un proceso que requiere de varios ingredientes o pasos, o sea, no ocurre en un solo momento, sino que se va dando en un período a través del cual ocurren muchas cosas (Del Rio, 2007)

Algunas serán para avanzar y otras menos exitosas, pero lo más importante es tener clara la meta que se quiere alcanzar y el camino que hay que recorrer para llegar a esa meta. Es como probar una receta en la que hay que ir siguiendo los pasos y poniendo los ingredientes adecuados para obtener el resultado deseado.

Los procesos de incidencia política son complejos, pero no imposibles. Lo importante es que constituyen un tipo de acción colectiva que busca fortalecer la participación de la ciudadanía organizada en la toma de decisiones sobre políticas y programas, y promover el cumplimiento de los derechos humanos.


¿Qué es una agenda de mujeres?

Las agendas son instrumentos de orientación y acción social para la incidencia política. Su conformación es el resultado de un proceso participativo en el que mujeres de diversos sectores se reúnen, comparten sus experiencias, analizan la realidad, plasman sus necesidades de desarrollo local y fortalecen su acción política (Balcazar, 2003).

La Agenda es una herramienta política que permite a las mujeres orientar su accionar e incidir en su municipio para que se desarrollen políticas públicas que respondan a sus necesidades y contribuyan a disminuir las desigualdades de género en el nivel local.

La situación de desigualdad y discriminación hacia las mujeres hace necesaria la implementación de medidas para lograr una mayor justicia y promover una nueva cultura caracterizada por el respeto de los derechos humanos, la búsqueda de la igualdad de oportunidades y la equidad.


¿Qué esperamos conseguir con una agenda?

Se espera que este proceso contribuya, por un lado, al fortalecimiento de las mujeres: organizadas y no organizadas, a su liderazgo individual y colectivo, a su empoderamiento y a continuar desarrollando su capacidad de propuesta e incidencia en el ámbito local (Del Rio, 2007). Participar en la planeación del desarrollo municipal al establecer líneas de acción útiles para la elaboración de políticas públicas que contribuyan a disminuir las desigualdades de género y a promover la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.


Bibliografia:

Balcazar, Fabricio E. (2003). “Investigación acción participativa (IAP): Aspectos conceptuales y dificultades de implementación” en Fundamentos en Humanidades, Universidad de San Luis, Año IV, No. I/II (59-77).

Bertelsmann Stiftung, Sustainable Development Solutions Network. SDG Index and Dashboard Report 2018.

Del Río, Amaia y Lleó, Rocío (2007). Incidencia política y participación ciudadana de las mujeres: reflexiones en clave feminista. Hegoa y ACSUR-Las Segovias: España.

Human Right Watch. World reports.

Les essentiels du genre 01, Concepts de base, Le Monde selon les femmes, Bélgica, 2004, (ONG de educación para el desarrollo). Edición y adaptación: ACSUR-Las Segovias, 2006 C/Cedaceros, 9 3ª izda 28014 Madrid

ONU-Mujeres. Hechos y cifras: Liderazgo y participación política de las mujeres.

ONU-MUJERES. Cuarta Conferencia sobre la Mujer

Rojas, Flor. Nuestros derechos como humanas. Legislación internacional y nacional, mecanismos de protección. En: IIDH (editor), Guía de Capacitación Derechos Humanos de las Mujeres, Tomo 1, Módulo 7. San José, Costa Rica: IIDH, pp. 46-47. 1994.

Silva, C. y Loreto Martínez, M. (2004) Empoderamiento: proceso, nivel y contexto, PSYCHE, 13 (1), pp. 29-39.

Subirats, J.: "Análisis de Políticas Públicas y Eficacia de la Administración". I.N.A.P. Madrid. 1989