"TEJIENDO JUSTICIA: VOCES Y LIDERAZGOS DE LAS MUJERES EN LAS REGIONES DE GUERRERO".
INTRODUCCIÓN:
La participación política de las mujeres en el estado de Guerrero constituye uno de los fenómenos más complejos y dinámicos de la democracia contemporánea en México. En una entidad caracterizada por su pluralidad jurídica y una profunda estratificación social, el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones no representa únicamente un cumplimiento de las cuotas de paridad de género, sino una reconfiguración radical del ejercicio del poder.
A pesar de los avances legislativos a nivel federal y local, el liderazgo femenino en las regiones de la Montaña, la Costa y el Centro se desarrolla en un entorno de "doble frontera": la resistencia de las estructuras patriarcales arraigadas en los sistemas normativos internos y la presencia de una violencia estructural que intenta inhibir la agencia política de las mujeres.
En ese sentido de "Tejiendo Justicia", pretende analizar la participación política de las mujeres guerrerenses como un proceso de construcción de ciudadanía. Se argumenta que su liderazgo no solo busca la representación descriptiva en cargos públicos, sino una transformación sustantiva que integre la perspectiva de cuidado, la defensa del territorio y la erradicación de todas las formas de violencia.
Si bien, de estas trayectorias permite observar cómo la interseccionalidad de género, etnia y clase define nuevas formas de autoridad que desafían tanto al Estado centralizado como a los poderes fácticos locales, convirtiendo la participación política en un acto de resiliencia y justicia comunitaria, donde incluso la formación de redes de mujeres ha acompañado el andar de las mujeres guerrerenses.
OBSTÁCULOS Y RETOS DE LA PARIDAD EN LAS REGIONES INDÍGENAS: ENTRE LO LEGAL Y LO CONSUETUDINARIO
El avance hacia la paridad de género en Guerrero ha seguido una trayectoria asincrónica. Mientras que el marco normativo estatal se ha alineado con las reformas de "Paridad en Todo", la implementación efectiva en las regiones de la Montaña y la Costa Chica se enfrenta a la vigencia de los sistemas normativos internos (usos y costumbres). En estos contextos, la participación política de las mujeres no se limita a un obstáculo burocrático, sino que se inscribe en una disputa por el sentido de la autonomía comunitaria.
LA TENSIÓN ENTRE DERECHOS INDIVIDUALES Y COLECTIVOS
Uno de los mayores retos académicos y prácticos es la interpretación de la paridad frente a la autonomía indígena. Según Sierra (2013), el espacio público en las comunidades originarias ha sido históricamente masculinizado, donde el "ser ciudadano" estaba ligado al cumplimiento de cargos que requerían fuerza física o presencia externa, roles de los cuales las mujeres eran excluidas, por el hecho de ser mujeres, ya que la normalización de que las mujeres.
Esta exclusión se justifica a menudo bajo el argumento de la preservación cultural. Sin embargo, como bien señala Valladares de la Cruz (2020), las tradiciones no son estáticas. El reto radica en que la imposición de la paridad desde el Estado suele ser percibida por algunas comunidades como una intervención colonialista, lo que coloca a las mujeres líderes en una posición de vulnerabilidad: son vistas como traidoras a su cultura si exigen sus derechos individuales de participación política.
LA SIMULACIÓN Y LA VIOLENCIA POLÍTICA CONTRA LAS MUJERES EN RAZÓN DE GÉNERO
En las regiones donde la paridad es obligatoria para el registro de candidaturas, se han documentado fenómenos de simulación política. Un ejemplo crítico es el uso de figuras de "juanitas" o el registro de mujeres que, tras ganar la elección, son obligadas a renunciar para ceder el cargo a un varón (padre, esposo o hermano).
En Guerrero, la participación política de las mujeres transita por una tensión constante entre el marco legal de la Paridad en Todo y las resistencias culturales de los sistemas de cargos comunitarios. Si bien la reforma constitucional de 2019 mandata la paridad de género en los tres órdenes de gobierno, en las regiones con alta densidad de población originaria, el acceso de las mujeres al poder político enfrenta lo que Barrera Bassols (2020) define como el "patriarcado de baja intensidad", el cual se manifiesta en la exclusión de las mujeres de las asambleas comunitarias bajo el argumento de la preservación de la tradición.
La academia identifica este fenómeno como una manifestación de la violencia política. En Guerrero, esta violencia se agrava por la presencia de grupos de poder fáctico. Según informes de la Red Nacional de Defensoras (2023):
"La mujer que accede a un cargo de representación en municipios de alta conflictividad en Guerrero enfrenta amenazas que no solo buscan su renuncia, sino el disciplinamiento de todo el colectivo femenino que intenta ocupar el espacio público".
LA BRECHA LINGÜÍSTICA Y DE FORMACIÓN POLÍTICA
Finalmente, el acceso a la participación se ve mermado por la falta de materiales de formación política en lenguas originarias (me'phaa, tu'un savi, amuzgo). La justicia electoral sigue siendo mayoritariamente hispanohablante y centralizada desde la capital, Chilpancingo, lo que dificulta que las mujeres de las regiones más remotas puedan impugnar procesos donde sus derechos políticos han sido vulnerados. Por lo tanto, el reto no es solo numérico (cuántas mujeres llegan), sino sustantivo: en qué condiciones llegan y qué capacidad real tienen para ejercer el mando sin tutelajes masculinos.
REFLEXIÓN FINAL
El análisis de la participación política de las mujeres en Guerrero nos invita a reflexionar que no existe una única forma de ejercer el liderazgo. Mientras que en el ámbito institucional se lucha por romper el "techo de cristal" y erradicar la violencia política en razón de género, en el ámbito comunitario se están generando nuevas formas de ejercer el poder que priorizan la vida sobre el capital y la comunidad sobre el individuo.
El título de "Tejer justicia" en Guerrero implica, por tanto, un proceso de sanación del tejido social que solo es posible cuando las mujeres ocupan el lugar que les corresponde por derecho: el de sujetas políticas plenas, sin embargo, no se trata de colocar en los hombros de las mujeres la responsabilidad de crear escenarios idóneos para ejercer el liderazgo, sino que se trabaje en conjunto con los sectores responsables.
Por lo tanto, la verdadera paridad no se alcanzará solo con números en el Congreso del Estado, sino que la operatividad de la igualdad sustantiva cobre un valor extensivo con el reconocimiento de que la gobernanza en Guerrero ya está siendo sostenida, en gran medida, por las manos y las voces de sus mujeres.
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